¿Quién no conoce a Miguel Mihura? ¿Quién no sabe que fue uno de los humoristas más importantes del Siglo XX? ¿Quién ha olvidado que su primera obra, Tres sombreros de copa, ¿fue una de las precursoras del humor absurdo? ¿Quién desconoce que esta historia, en realidad, se trate de una autoficción? Y es que la vida de Miguel estuvo llena de desencantos, esperas, desamores, fracasos y algún que otro éxito que apareció casi al final de sus días. Un éxito, el de Tres sombreros de copa, que llegó cuando logró estrenarla veinte años después de haberla escrito. Una historia, la de su vida, que de una forma u otra siempre estuvo ligada a su primer texto. Ese que vivió, después escribió, trato de vender, desestimó, despreció, estrenó a regañadientes y por último le encumbró a formar parte la historia de la literatura dramática.
Una comedia, esta, en la que, como cualquier otro personaje cómico, nuestro protagonista logrará levantarse de cada resbalón para dejarnos al final un legado del que todavía hoy damos gracias por tanta caída y, sobre todo, por tanta insistencia en volver a alzarse.