Los padres de unos chicos que asisten a unos cursos de natación infantil le presentan a la directora del Centro las quejas sobre el inadecuado comportamiento de un monitor, quien tratando de tranquilizar a un niño, asustado al tener que prescindir del “salvavidas” para lanzarse a la piscina, lo abrazó y le dio un beso, según les contó a los padres una niña compañera de cursillo. El entrenador explica que lo único que hizo fue intentar calmar la angustia del chico y ayudarlo a tranquilizarse, pero los padres no aceptan esa versión de los hechos y el conflicto, lejos de resolverse, no para de crecer.