Un jardinero de Parques y Jardines debe dejar su trabajo por culpa del reuma y le ubican en el Museo Rusiñol donde hará de Rusiñol presentando las visitas teatralizadas del Museo. Pero al cabo de un tiempo, cuando él se ha enamorado del pintor, deciden transformar el Musero Rusiñol en el Museo de la Identidad. A partir de aquí se crea un conflicto entre los dos mundos: el de Rusiñol y el de los que defienden la identidad, a los que llamamos bárbaros. La obra es una reivindicación del arte como patria universal, a partir de Rusiñol, contra las patrias identitarias.