Se está librando la madre de las batallas. No es la primera vez en la historia, aunque alguna de las veces puede ser la última.
La lucha es, la grandes riesgos, entre la utopía y distopía.
Un grupo de personas trabajadoras está siendo oprimido por su jefe. La conciencia va aflorando en ese grupo hasta que explota la insurrección y consiguen hacerse con el control de sus medios de trabajo y de subsistencia.
Consiguen el control sobre sus vidas. A partir de ese momento se abre un tiempo de esperanza que da cabida al reposo, al trabajo con sentido, a tiempos para la música, para la danza, para el pensamiento. Aparecen tiempos para la amistad, para el humor y para la colaboración en una sociedad que es, por fin, la de todas.
Mas hay quien se siente más fuerte y con más derecho a disfrutar del que es común y que, poco a poco, lentamente, va cambiando las normas de la colaboración y volviendo el lugar liberado en un lugar de explotación aun peor que el que había antes.
La medida que su situación en el trabajo y en las condiciones de vida empeora, y que los excesos de los que tomaron el poder son mayores, la mayoría va olvidando la revuelta, va perdiendo la memoria por la propaganda incansable de los nuevos opresores. Va dividiéndose, va perdiendo las fuerzas...
Él habrá alguna posibilidad, en algún momento, de hacer una nueva insurrección?